martes 15 de mayo de 2029
Vísperas
San Isidro Labrador
Pascua
Invocación inicial
℣. Dios mío, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno
Cuando, Señor, el día ya declina,
quedaos con el hombre, que la noche
del tiempo y de la lucha en que camina
turba su corazón con su reproche.
Disipad nuestras dudas, hombres santos,
que, en el alto glorioso del camino,
ya dejasteis atrás temores tantos
de perder vuestra fe en el don divino.
Perdonad nuestros miedos, seguidores
del camino en la fe que os fue ofrecido,
hacednos, con vosotros, confesores
de la fe y del amor que habéis vivido.
Que tu amor, Padre santo, haga fuerte
nuestro amor, nuestra fe en tu Hijo amado,
que la hora suprema de la muerte
sea encuentro en la luz, don consumado. Amén.
Salmodia
Paz a vosotros, soy yo, no temáis. Aleluya.
Salmo 124: El Señor vela por su pueblo
Los que confían en el Señor son como el monte Sion:
no tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Paz a vosotros, soy yo, no temáis. Aleluya.
Espere Israel en el Señor. Aleluya.
Salmo 130: Abandono confiado en los brazos de Dios
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Espere Israel en el Señor. Aleluya.
Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste y existió. Aleluya.
Apocalipsis 4, 11; 5, 9. 10. 12: Himno de los redimidos
Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste y existió. Aleluya.
Lectura breve
Rm 8, 28-30
Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.
Responsorio
℣. * El Señor es justo y ama la justicia. Aleluya, aleluya.
℟. El Señor es justo y ama la justicia. Aleluya, aleluya.
℣. Los buenos verán su rostro.
℟. Aleluya, aleluya.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. El Señor es justo y ama la justicia. Aleluya, aleluya.
Magníficat
Para un santo:
Siervo bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor. Aleluya.
Para varios santos:
Se mantuvieron fieles hasta la muerte y recibieron del Señor la corona de la vida. Aleluya.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Para un santo:
Siervo bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor. Aleluya.
Para varios santos:
Se mantuvieron fieles hasta la muerte y recibieron del Señor la corona de la vida. Aleluya.
Preces
Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que, con la intercesión y el ejemplo de los santos, nos impulse a una vida santa, y digamos:
Seamos santos, porque tú, Señor, eres Santo.
- Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos, haz que la Iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus grandezas.
Seamos santos, porque tú, Señor, eres Santo.
- Padre Santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu beneplácito, ayúdanos a dar fruto de buenas obras.
Seamos santos, porque tú, Señor, eres Santo.
- Padre Santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo, guárdanos en tu nombre, para que todos seamos uno.
Seamos santos, porque tú, Señor, eres Santo.
- Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino, haz que, comiendo el pan que ha bajado del cielo, alcancemos la perfección del amor.
Seamos santos, porque tú, Señor, eres Santo.
- Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos, y admite a los difuntos en tu reino, para que puedan contemplar tu rostro.
Seamos santos, porque tú, Señor, eres Santo.
Padrenuestro
Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración
Señor, Dios nuestro, que en la humildad y sencillez de san Isidro, labrador, nos dejaste un ejemplo de vida escondida en ti, con Cristo, concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza a tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
Conclusión
℣. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
℟. Amén.
Permanezcamos en la paz del Señor.
Volver al inicio ↑