miércoles 13 de septiembre de 2028
Vísperas
San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia
Tiempo ordinario
Invocación inicial
℣. Dios mío, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno
En la cruz está la vida
y el consuelo
y ella sola es el camino
para el cielo.
En la cruz está el Señor
de cielo y tierra,
y el gozar de mucha paz,
aunque haya guerra;
todos los males destierra
en este suelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.
Es una oliva preciosa
la santa cruz,
que, con su aceite nos unta
y nos da luz.
Hermano, toma la cruz,
con gran consuelo,
que ella sola es el camino
para el cielo.
El alma que a Dios está
toda rendida,
y muy de veras del mundo
desasida,
la cruz le es árbol de vida
y de consuelo,
y un camino deleitoso
para el cielo.
Después que se puso en cruz
el Salvador,
en la cruz está la gloria
y el amor,
y en el padecer dolor
vida y consuelo,
y el camino más seguro
para el cielo.
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.
Salmodia
Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Salmo 125: Dios, alegría y esperanza nuestra
Cuando el Señor cambió la suerte de Sion,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Salmo 126: El esfuerzo humano es inútil sin Dios
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en manos de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.
Colosenses 1, 12-20 (cfr): Himno a Cristo, primogénito de toda criatura y primer resucitado de entre los muertos
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.
Lectura breve
1 Co 1, 23-24
Predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados -judíos o griegos-, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Responsorio
℣. * Esta señal brillará en el cielo cuando venga el Señor.
℟. Esta señal brillará en el cielo cuando venga el Señor.
℣. Alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.
℟. Cuando venga el Señor.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Esta señal brillará en el cielo cuando venga el Señor.
Magníficat
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos para entrar en su gloria.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos para entrar en su gloria.
Preces
Invoquemos a nuestro Redentor, que nos ha redimido por su cruz, y digámosle:
Por tu cruz, llévanos a tu reino.
- Cristo, tú que te despojaste de tu rango y tomaste la condición de esclavo, pasando por uno de tantos, haz que los miembros de la Iglesia imitemos tu humildad.
Por tu cruz, llévanos a tu reino.
- Cristo, tú que te rebajaste hasta someterte incluso a la muerte, y una muerte de cruz, otórganos, a tus siervos, sumisión y paciencia.
Por tu cruz, llévanos a tu reino.
- Cristo, tú que fuiste levantado sobre todo por Dios, que te concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre", concede a tus fieles la perseverancia hasta el fin.
Por tu cruz, llévanos a tu reino.
- Cristo, a cuyo nombre se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el abismo, infunde la caridad en los hombres, para que te adoren en la paz.
Por tu cruz, llévanos a tu reino.
- Cristo, a quien toda lengua proclamará Señor, para gloria de Dios Padre, recibe a nuestros hermanos difuntos en el reino de la felicidad eterna.
Por tu cruz, llévanos a tu reino.
Padrenuestro
Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración
Oh Dios, fortaleza de los que esperan en ti, que has hecho brillar en la Iglesia a san Juan Crisóstomo por su admirable elocuencia y su capacidad de sacrificio, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos llene de fuerza el ejemplo de su valerosa paciencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
Conclusión
℣. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
℟. Amén.
Permanezcamos en la paz del Señor.
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