LA ORACIÓN DE CADA DÍA

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02 ¿Qué deseas rezar?

jueves 27 de agosto de 2026

Vísperas

Santa Mónica

Tiempo ordinario

Texto

Invocación inicial

℣. Dios mío, ven en mi auxilio.

℟. Señor, date prisa en socorrerme.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno

Finísimo fue el lino con que ella
fue tejiendo, a lo largo de su vida,
esa historia de amor que la hace bella
a los ojos de Dios y bendecida.

Supo trenzar con tino los amores
del cielo y de la tierra, y santamente
hizo altar del telar de sus labores,
oración desgranada lentamente.

Flor virgen, florecida en amor santo,
llenó el hogar de paz y joven vida,
su dulce fortaleza fue su encanto,
la fuerza de su amor la fe vivida.

Una escuela de fe fue su regazo,
todos fueron dichosos a su vera,
su muerte en el Señor fue un tierno abrazo,
su vida será eterna primavera. Amén.

Salmodia

Ant. 1

Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Salmo 29: Acción de gracias por la curación de un enfermo en peligro de muerte

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo.

Yo pensaba muy seguro:
«No vacilaré jamás.»
Tu bondad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé,
supliqué a mi Dios:
«¿Qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?

¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.»

Cambiaste mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te cantará mi alma sin callarse.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1

Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Ant. 2

Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Salmo 31: Acción de gracias de un pecador perdonado

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.

Mientras callé se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
mi savia se me había vuelto un fruto seco.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.

- Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré en ti mis ojos.

No seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo brío hay que domar con freno y brida;
si no, no puedes acercarte.

Los malvados sufren muchas penas;
al que confía en el Señor,
la misericordia lo rodea.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2

Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Ant. 3

El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Apocalipsis 11, 17-18; 12, 10b-12a: El juicio de Dios

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3

El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Lectura breve

Rm 8, 28-30

Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Responsorio

℣. * Dios la eligió y la predestinó.

℟. Dios la eligió y la predestinó.

℣. La hizo morar en su templo santo.

℟. Y la predestinó.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

℟. Dios la eligió y la predestinó.

Magníficat

Ant.

Mónica, vivificada por la gracia de Cristo, mientras estuvo en este mundo vivió de tal manera, que su fe y sus costumbres fueron una perfecta alabanza al nombre de Dios.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.

Mónica, vivificada por la gracia de Cristo, mientras estuvo en este mundo vivió de tal manera, que su fe y sus costumbres fueron una perfecta alabanza al nombre de Dios.

Preces

Supliquemos a Dios en bien de su Iglesia, por intercesión de las santas mujeres, y digámosle:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

- Por intercesión de las mártires, que con la fuerza del espíritu superaron la muerte del cuerpo, concede, Señor, a tu Iglesia ser fuerte en la tentación.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

- Por intercesión de las esposas, que por medio del santo matrimonio crecieron en la gracia, concede, Señor, a tu Iglesia la fidelidad apostólica.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

- Por intercesión de las viudas, que por la hospitalidad y la oración superaron la soledad y se santificaron, concede, Señor, a tu Iglesia que muestre al mundo el misterio de tu caridad.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

- Por intercesión de las madres, que engendraron sus hijos no sólo para la vida del mundo sino para el reino de los cielos, concede, Señor, a tu Iglesia que transmita la vida del espíritu y la salvación a todo el género humano.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

- Por intercesión de todas las santas mujeres que han sido ya admitidas a contemplar la belleza de tu rostro, concede, Señor, a los difuntos de la Iglesia gozar también eternamente de tu presencia.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Padrenuestro

Unidos fraternalmente, como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.

Oración

Oh Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste piadosamente las lágrimas de santa Mónica impetrando la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por intercesión de madre e hijo, la gracia de llorar nuestros pecados y alcanzar tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Conclusión

℣. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

℟. Amén.

Permanezcamos en la paz del Señor.

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