domingo 18 de octubre de 2026
Sexta
29º domingo del Tiempo Ordinario
Tiempo ordinario
Invocación inicial
℣. Dios mío, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno
A nuestros corazones
la hora del Espíritu ha llegado,
la hora de los dones
y del apostolado:
lenguas de fuego y viento huracanado.
Oh Espíritu, desciende,
orando está la Iglesia que te espera;
visítanos y enciende,
como la vez primera,
los corazones en la misma hoguera.
La fuerza y el consuelo,
el río de la gracia y de la vida
derrama desde el cielo;
la tierra envejecida
renovará su faz reverdecida.
Gloria a Dios, uno y trino:
al Padre creador, al Hijo amado,
y Espíritu divino
que nos ha regalado;
alabanza y honor le sea dado. Amén.
O bien:
Oh Santo Espíritu que con el Padre
Y el Hijo eres un solo Dios eterno:
Dígnate ya bajar hasta nosotros
Y entrar y derramarte en nuestros pechos.
Que la mente, la lengua y el sentido
Den testimonio de tu nombre excelso,
Y que las llamas del amor despunten
Y que al prójimo abrasen con su fuego.
Escúchanos, oh Padre piadosísimo,
Y haz que se cumpla nuestro buen deseo
Tú que reinas sin tiempo con tu Hijo
Jesucristo y el Santo Paracleto. Amén.
O bien:
Oh Rector poderoso y Dios verídico,
Que diriges las cosas y los tiempos,
Por quien son luminosas las mañanas,
Por quien los mediodías son espléndidos:
Líbranos del ardor de las discordias
Y del calor del pernicioso fuego;
Dales salud a nuestros cuerpos frágiles
Y verdadera paz a nuestros pechos.
Escúchanos, oh Padre piadosísimo,
Que siendo un solo Dios con tu Unigénito
Y con el Santo Espíritu Paráclito
Reinas en todo sitio y todo tiempo. Amén.
O bien:
Oh Dios, tenaz vigor de toda cosa,
Que inmóvil en Ti mismo permaneces,
Y que el orden del tiempo determinas
Por medio de la luz que nace y muere.
Dígnate concedernos en la tarde
Luz con que nuestra vida nunca cese,
Y haz que el bien infinito de la gloria
Siga a la gracia de una santa muerte.
Glorificado seas, Jesucristo,
Nacido del más puro y santo vientre,
Y que sean también glorificados
El Padre y el Espíritu por siempre. Amén.
Salmodia
Mejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.
Salmo 117-I: Himno de acción de gracias después de la victoria
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.
El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Mejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.
El Señor es mi fuerza y mi energía. Aleluya.
Salmo 117-II
Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.
Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
Él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
El Señor es mi fuerza y mi energía. Aleluya.
Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Aleluya.
Salmo 117-III
Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
- Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
- Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
- Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina.
- Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.
Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Aleluya.
Lectura breve
Ga 6, 7b-8
Lo que uno siembre, eso cosechará. El que siembra para la carne, de ella cosechará corrupción; el que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.
Responsorio
℣. Tu palabra, Señor, es eterna.
℟. Tu fidelidad de generación en generación.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Conclusión
℣. Bendigamos al Señor.
℟. Demos gracias a Dios.
Permanezcamos en la paz del Señor.
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