LA ORACIÓN DE CADA DÍA

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02 ¿Qué deseas rezar?

lunes 26 de abril de 2027

Laudes

San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia

Pascua

Texto

Invocación inicial

℣. Dios mío, ven en mi auxilio.

℟. Señor, date prisa en socorrerme.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno

Padre y maestro espiritual, pastor
de la mirada que penetra en Dios,
salva mi mente en tu hontanar de luz.

Padre de España, fortifícame
en la sabiduría del Señor;
dame la ciencia de la eternidad.

Abre, Isidoro, la prisión mortal
de las tinieblas; resucítame
en el deslumbramiento del amor.

Hazme palabra y resplandor en ti;
salva mi lengua y mi ceguera en ti;
hazme vivir y comprender en Dios.

Por Jesucristo, que reposa en ti,
enarbolado en Sacramento: Dios,
pan y alegría de mi juventud. Amén.

Salmodia

Ant. 1

La plenitud de la sabiduría es temer al Señor. Aleluya.

Salmo 62, 2-9: El alma sedienta de Dios

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1

La plenitud de la sabiduría es temer al Señor. Aleluya.

Ant. 2

No has pedido riquezas, ni bienes, sino sabiduría e inteligencia. Aleluya.

Daniel 3, 57-88. 56: Toda la creación alabe al Señor

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. 2

No has pedido riquezas, ni bienes, sino sabiduría e inteligencia. Aleluya.

Ant. 3

Dios concedió al hombre inteligencia para que se gloríe y no cese su actividad. Aleluya.

Salmo 149: Alegría de los santos

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sion por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3

Dios concedió al hombre inteligencia para que se gloríe y no cese su actividad. Aleluya.

Lectura breve

Eclo 47, 14-17

¡Qué sabio eras en tu juventud, rebosando doctrina como el Nilo! Tu saber llenaba la tierra, cubriéndola con cánticos sublimes; tu fama llegaba hasta las costas, que deseaban escucharte. De tus cantos, proverbios, enigmas y sentencias los pueblos quedaban pasmados.

Responsorio

℣. * Labios sacerdotales han de guardar el saber. Aleluya, aleluya.

℟. Labios sacerdotales han de guardar el saber. Aleluya, aleluya.

℣. Y en su boca se busca la doctrina.

℟. Aleluya, aleluya.

℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

℟. Labios sacerdotales han de guardar el saber. Aleluya, aleluya.

Benedictus

Ant.

Dios le concedió una sabiduría e inteligencia extraordinarias, y una mente abierta como las playas junto al mar, Aleluya.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos Profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.

Dios le concedió una sabiduría e inteligencia extraordinarias, y una mente abierta como las playas junto al mar, Aleluya.

Preces

Aclamemos a Cristo, Palabra de Dios y Verdad eterna, que reveló a Isidoro los arcanos del saber, y supliquémosle, diciendo:

Luz de luz, ilumínanos.

- Señor Jesucristo, que a través de san Isidoro fuiste el único pastor de tu pueblo, no dejes de guiarnos siempre por medio de su doctrina.

Luz de luz, ilumínanos.

- Señor Jesucristo, que por medio de los santos pastores sigues iluminando a tu pueblo con tu sabiduría divina, no permitas que falten nunca pastores que nos enseñen el conocimiento de la verdad.

Luz de luz, ilumínanos.

- Señor Jesucristo, que por medio de san Isidoro hiciste crecer a tu Iglesia en la ciencia de los santos, haz que avancemos siempre por las sendas de la santidad.

Luz de luz, ilumínanos.

- Señor Jesús, reflejo de la gloria del Padre e impronta de su ser, haz que un día contemplemos la claridad de tu gloria.

Luz de luz, ilumínanos.

Padrenuestro

Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.

Oración

Señor, Dios todopoderoso, tú elegiste a san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, para que fuese testimonio y fuente del humano saber; concédenos, por su intercesión, una búsqueda atenta y una aceptación generosa de tu eterna verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Conclusión

℣. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

℟. Amén.

Permanezcamos en la paz del Señor.

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